Para que se formen las dunas se requiere la presencia de viento y arena. Ya sea en las playas arenosas o en el desierto es posible encontrar montañas de arena que se mueven por la acción del viento, teniendo como impedimento espacios rocosos y, más frecuentemente, plantas que logran adaptarse y estabilizan el terreno.
Encontramos dunas en el desierto de Vizcaíno, en las cercanías del pueblo de Mulegé y en las costas del Oceáno Pacífico y el Golfo de California.
Es común encontrar animales especialmente adaptados para soportar temperaturas extremas, falta de sombra y escasa humedad, tales como: hormigas, ardillas, víboras y cachoras; en épocas de floración abejas y mariposas, entre otros.
En las áreas cercanas a las playas, existen sitios de anidación de tortugas marinas que colindan con el ecosistema de las dunas; por esa razón se vigila que no existan vehículos motorizados que alteren el ambiente.