En julio de 1913, Félix Ortega Aguilar organizó una Junta Revolucionaria, donde participaron propietarios de ranchos y pequeños comerciantes; así nació el Plan de las Playitas , en apoyo al Plan de Guadalupe , el cual rechazaba el acceso al poder de Victoriano Huerta.
Los revolucionarios contaban con escasos recursos y armas. Fueron combatidos en varios lugares del Sur, enfrentando al gobierno mediante la táctica de guerrillas, causando destrozos en las redes telegráficas, abasteciéndose de alimentos y caballos en las rancherías, muchas veces a la fuerza, y ocultándose por periodos prolongados en la Sierra de La Laguna.
Al renunciar Victoriano Huerta , Miguel L. Cornejo, quien representaba los intereses de los comerciantes de la Junta Revolucionaria, desembarcó en La Paz, acompañado de tropas federales, e instauró la época Constitucionalista en el Distrito Sur. Por instrucciones del General Álvaro Obregón, Miguel L. Cornejo ocupó el cargo de Jefe Político; y Félix Ortega Aguilar la Jefatura Militar.
La alianza entre Cornejo y Ortega fue fugaz. En la Convención de Aguascalientes el primero se integró a los carrancistas y el segundo a los villistas.
El 22 de octubre de 1914 una expedición Villista, proveniente de Sonora, arribó a San Ignacio comandada por Luis Hernández, conforme a un plan preparado por el Gobernador de esa entidad José María Maytorena.
Los Villistas, después de someter el lugar, incorporaron a un grupo de vecinos y avanzaron a Santa Rosalía, misma que sitiaron. Tanto Pedro Altamirano, en San Ignacio, como Nicolás Pérpuli, de Comondú, se unieron al grupo de revolucionarios proveniente de Sonora.
El sitio minero fue repelido, muriendo Gaspar Vela y Manuel F. Montoya, quienes formaban parte del contingente revolucionario. Esta batalla provocó incertidumbre en el capital extranjero ante la posibilidad de un levantamiento obrero generalizado en la zona. Por su parte, los revolucionarios no llegaron a tomar Santa Rosalía, pero la mantuvieron en jaque por los constantes saqueos a los ranchos de la Compañía El Boleo, así como por esporádicos enfrentamientos.
En noviembre de 1914 llegó a La Paz un contingente de 400 soldados villistas, al mando del Teniente Crispín Rosas. Después de tomar el puerto, apresaron a las autoridades e impusieron donativos de guerra a los comerciantes; luego se apropiaron de la producción de plata y oro de El Triunfo para la causa de Maytorena.
Por su parte, Miguel L. Cornejo, convenció a los jefes carrancistas establecidos en Mazatlán para enviar tropas a La Paz. De esta forma, en diciembre de 1914, con casi dos mil hombres a bordo de tres vapores, el General Ramón Iturbe, Ángel Flores y Miguel L. Cornejo, zarparon rumbo a La Paz y obligaron a las tropas rebeldes, al mando de Crispín Rosas a replegarse al mineral de El Triunfo.
Los Carrancistas realizaron una consulta popular para elegir nuevo jefe político que favoreció al comerciante Eduardo S. Carrillo.
Al retirarse las tropas carrancistas, Carrillo intentó la rendición de las tropas rebeldes ubicadas en El Triunfo, sin éxito. Solicitó al Presidente provisional de la República, Eulalio Gutiérrez, declarar zona neutral al territorio, con el fin de provocar la salida de las tropas villistas; en respuesta, se nombró Jefe Político y militar del Distrito Sur a Félix Ortega quien simpatizaba con dichas fuerzas rebeldes.
El gobierno de Félix Ortega duró casi cuatro meses; enfrentó oposición entre comerciantes y empresarios locales por la fijación de precios oficiales y, la incertidumbre acerca del canje de los bilimbiques carrancistas. El gobierno de Ortega enfrentó constantes asonadas y conspiraciones internas, además de intentos por derrocarlo, provenientes del interior del país; los cuales, a la postre, lo obligaron a escapar en barco a Santa Rosalía; siendo combatido por Urbano Angulo, quien lo obligó a replegarse y rendir armas a fines de junio de 1915.
Los comerciantes, auxiliados por los Carrancistas, instalaron un gobierno neutral integrado por una Junta de Gobierno y, en julio de 1915, Urbano Angulo se convirtió en Jefe Político y Militar del Distrito Sur.
Los gobiernos posteriores a la revolución encabezados por Urbano Angulo, Enrique Moreno y Manuel Mezta, se caracterizaron por la reorganización de la administración pública y el fomento a las principales actividades económicas en el Distrito.
De esta manera, se llevaron a la práctica la reorientación de las funciones en las distintas dependencias públicas y la profesionalización de la planta de empleados; se fortaleció la hacienda pública por medio de nuevas leyes fiscales que permitieran aportaciones, vía impuestos, de aquellas empresas que no pagaban ninguna contribución; así como la exigencia a los deudores morosos para que pagaran sus pasivos. Se fomentó la agricultura y la ganadería mediante la regularización de la tenencia de la tierra en algunas localidades importantes.
En el ramo de instrucción pública se puso en marcha un programa de construcción de nuevos planteles y capacitación de profesores. También se realizó la conciliación entre los intereses de los dueños de las grandes empresas y los trabajadores que exigieron el respeto a las garantías constitucionales de la Carta Magna de 1917.